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25 de Mayo de 2010

"Lo que importa es lo que uno lleva adentro de la cabeza"

José Mairena para Culturacr.net

Manuel Obregón es músico ejemplar, compositor inagotable y ecologista comprometido. Ahora también es el Ministro de Cultura y Juventud. Desde niño ha estado cerca de un piano. El instrumento es parte vital de su ambiente, por eso no es extraño que se lo haya llevado al despacho del Ministerio; supongo que el piano le es tan necesario como tener sexo.

Manuel es cordial y simpático, algo que no esperaba cuando fui a saludarlo. Yo lo conocía de lejos, sobre el escenario o en las fotos del gabinete, donde destaca por tener una cabellera esponjada como si hubiera tocado un cable eléctrico, y un semblante rígido, como si tuviera dolor de algo y cualquier movimiento le aumentara la molestia.

¿Por qué nunca se le ve sonreír?
(sonríe) Bueno, ahora sí, acabo de sonreír. Tal vez, tengo cierto nivel de concentración relacionado con el proceso creativo, que es parte de la forma de ser. Es parte de la personalidad mía, de una apariencia seria; pero, realmente, no lo soy.

Supongo que sus amigos le dicen que ese cabello se le ve bien. ¿Ahora que es ministro, ha considerado preguntarles a otras personas?
Desde que era pequeñito, que uso el pelo largo, hay gente que le gusta y a otra que no; pero más allá de la opinión de los demás, el cabello va de acuerdo a una armonía personal, a una forma de ser. Por otro lado, yo no le doy tanta importancia a la apariencia física. Lo importante es lo que uno lleva no encima, sino adentro de la cabeza.

Veo que su saco tiene dibujos indígenas, pero de lejos parece un mariachi.
(Se ríe espontáneo). Estos trajes son de un amigo diseñador paraguayo que se llama Osvaldo Codas. El usa textiles indígenas y me hace los trajes de los concierto. Me halaga mucho lo del mariachi porque es uno de los trajes más bonitos y elegantes del folclore latinoamericano. De hecho tengo varios trajes de mariachi que mi esposa no me deja poner; pero, un día de estos, voy a ver si me los deja poner. (Y sigue riendo gustoso)

¿Usted va a ser el elemento pintoresco del gabinete?
Pues seguro que sí. La presidente me escogió como soy, no como la gente quiere que sea. Ojalá que todos se contagien y se vean cosas más originales.

¿De quién fue la idea de que usted fuera ministro?
Fue de Laura, yo no tengo nada que ver en esa decisión. Ella me dio 15 minutos para pensarlo, de los cuales no utilicé ninguno. Yo le dije que sí y creo que lo que más me inspiró fue la forma de ser de ella. Es una persona que a mí me da confianza y seguridad en lo que quiere y me siento muy honrado de poder acompañarla.

¿Usted no tiene una carrera política, ¿por qué aceptó?
Yo no he tenido una carrera política oficial, pero todos los actos que hacemos los artistas son políticos porque influyen en mucha gente. Tenemos posibilidad de generar cambio. Es muy difícil separarse de la sociedad y de los cambios que se generan. Incluso, algunos amigos de otros países me han dicho que es lógico que, en algún momento, deseemos participar de una forma más activa. Yo también lo siento así, es natural.

¿Qué gana un músico tan activo con ser ministro?
Yo nunca pensé qué gano personalmente. Es una vocación de servicio. Yo he recibido muchas cosas de este país y simplemente voy a apartarme un poco de mis prioridades personales en una aventura más colectiva para beneficiar a otras personas.

¿Esto es una pausa de su carrera musical?
Desde que tengo uso de razón lo que quiero es ser artista, en un país que es difícil ser artista, y uno se va abriendo camino en una carrera de resistencia. Indudablemente, hay un cambio y me siento tranquilo. Yo siempre he tenido curiosidad por hacer cosas diferentes, cosas nuevas, y ver cómo uno puede ser creativo desde otra plataforma.

¿El hecho de que usted trajo su piano al despacho qué significa?
Significa una tabla de salvación. Yo desde pequeño siempre he tenido un piano a la par y da mucha desolación estar ahí sin el instrumento.

¿Entre un concierto y un discurso qué daría con más gusto?
Sinceramente me siento mucho más cómodo con un piano en el escenario que hablando; pero, la verdad, han sido interesantes las pocas experiencias que he tenido hasta ahora con los discursos, y creo que también eso se puede desarrollar.

Usted ha sido un músico de alta calidad artística que ha conquistado un público masivo. ¿Piensa darle ese mismo efecto a los productos del ministerio?
No es solo el mérito personal. Yo relaciono el éxito con un momento histórico. Malpaís, Éditus, Cantoamérica y muchos otros artistas han adquirido un reconocimiento popular, todavía no tan grande como los futbolistas o como los presentadores de televisión; pero sí hay un gran apoyo popular y en eso tiene que ver el trabajo, la prensa, las producciones de calidad y un cambio del público que sentimos durante el gobierno de Abel Pacheco; donde hubo una pérdida de identidad fuerte y la gente necesitaba agarrarse de algo y la música fue detonante.

Con los productos del Ministerio creo que hay un problema del repertorio, de programación y de difusión. Creo que si la gente llega a saber lo que pasa en el Teatro Nacional con la sinfónica, el teatro estaría lleno. También creo que deberían tocar más música nacional.

¿Usted va a llevar el arte a la gente o va a llevar la gente al arte?
Creo que es un trabajo en las dos vías. Todo el arte debe ser popular, no tiene sentido hacer arte para uno mismo. Yo creo mucho en que el arte tiene que abarcar a los sectores más amplios de las sociedades. Cuanta mayor calidad tenga la cultura que le llegue a las personas mejor es su calidad de vida, mejor es su concepción de lo que le rodea y mejor se relacionan con los demás. Muchos de los problemas nacionales se pueden resolver con cultura y educación.

¿Cuál es su idea para usar los recursos del ministerio de manera eficiente?
Quiero aumentar los recursos con cooperación internacional para hacer proyectos específicos, trabajar con la empresa privada, y debemos aumentar el presupuesto nacional de cultura. Estoy convencido de que lo que lo que la cultura le aporta al país es más de lo que el país le aporta a la cultura económicamente.

¿Más dinero para producciones o para más personal?
Sí, yo pienso que el personal está bien. Es un ministerio de mil y pico de empleados y 80% del presupuesto de hoy es para pagar salarios entonces queda muy poco para generar producciones propias. Sin embargo, hay una serie de partidas específicas que se pueden solicitar en el presupuesto que pueden aumentar las posibilidades de hacer cosas.

¿Su estilo de liderazgo es inyectar entusiasmo?
Al ver que las cosas que uno se inventa normalmente pasan, suceden, eso es una gran ventaja para confiar en los proyectos. Hay que mandarse a ser cosas sin miedo. Cuando uno cree en algo, eso se contagia y la gente empieza a apoyar y con creatividad se pueden hacer cosas mucho más interesantes.

El señor Ministro me da dejado una grata impresión. Su liderazgo parece contagiar de entusiasmo a todos. Lo veo hablar con su equipo y es maestro, amigo, líder y sí, es verdad, también sonríe.

Tomado de http://www.culturacr.net/entrevistas/manuelobregonpormairena.html