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8 de Agosto de 2010

"Se que a veces miro para atrás, pero es para saber de donde vengo ..."

Cada vez que toco la marimba y cantamos esta frase de la canción "Como un pájaro" con grupo Malpais, se genera una fuerza especial, algo mágico pasa entre los actores de varias generaciones que compartimos este momento especifico, único y difícil de explicar, pero es especialmente fuerte entre los jóvenes. Yo lo relaciono con la nostalgia por lo perdido y la incertidumbre que genera un futuro incierto.

Si hablamos de identidad nacional como un concepto que nos remite a nuestro país y que nos hace sentirnos parte de un colectivo costarricense posiblemente descubramos que la identidad nacional no está enraizada ni definida en la mente de los jóvenes ni de gran parte de la sociedad costarricense.

El primer paso sea desengañarnos sobre la imagen que tenemos de nuestro país, sobre como creemos que es, sobre cómo era, y ver como es ahora, lo que tiene de bueno y lo que se debe mejorar, para que así las personas puedan sentirse relacionadas con lo que ya conocen, y encariñarse con la Costa Rica actual, verla tal cual es, y luchar por ella.

Estamos en la época más desarrollada de la información y del conocimiento y nunca antes hubo tanta transformación en tan poco tiempo. A partir de aquí la velocidad del cambio se multiplicará aun más. La Costa Rica rural de nuestros abuelos desapareció totalmente, y con ella, toda una manera de vida que no volverá jamás. Aquella vida que añoramos y que se ha perdido creo que ya no la podemos recuperar, pues el mundo del padre no es ya el mundo del hijo.

La juventud campesina de principios del siglo XX que se levantaba a las cuatro de la mañana para trabajar con sus padres en las labores del campo y del hogar, es totalmente distinta a la juventud de principios del siglo XXI, la cual vive comunicándose con celulares, conviviendo con la televisión, la computadora, internet, pero con poco contacto humano real, en un especie de carcel virtual. Un motor de plasma para viajar a otros planetas, que desplaza la yunta de bueyes y el caballo introduce, al mismo tiempo, decenas de necesidades que no habriamos imaginado jamás.

Lo que debemos apreciar es el cambio de valores de una sociedad a otra, de una forma de vivir a otra totalmente diferente. Con frecuencia lo que llamamos crisis no es mas que una trasformación natural de un grado de democracia a otro superior. No es posible volver a los valores de la sociedad que ha desaparecido, pero asistimos a la emergencia de una nueva identidad. Este nuevo modelo de sociedad en desarrollo, tendrá éxito si se tiene en cuenta la tradición y la opinión de los niños y jóvenes que al final serán los que la vivan.

Y aquí es donde la cultura, como una herencia que se recibe, puede ayudar a acercarnos a esta nueva identidad. La cultura es conocimiento y por lo tanto memoria, y con ella, capacidad para traspasarlo a otras generaciones, pues la memoria, a la vez que preserva la experiencia anterior, es la base de la construcción de un futuro. Algunos de los valores superiores como la paz y la libertad que gozamos hoy, han costado mucha sangre y sacrificios en el pasado; valores como los senderos de honradez y de vida sencilla, nos ayudan sin duda a la formación de una sociedad más justa y solidaria.

En estos primeros dias de nuestra gestión, hemos mantenido que la cultura debe formar parte de las prioridades nacionales para entender mejor el tipo de pais que somos y el que queremos ser. La forma en que nos vemos a nosotros mismos como ticos y como se identifica nuestra juventud con la cultura heredada. Miles de años de migraciones humanas en búsqueda de una vida mejor, nos unen actualmente en una sociedad pluricultural marcada por una historia común, adaptada a una paisaje montañoso, acostumbrada a la cercanía de los bosques, playas y oceanos, atenta al mensaje ancestral que nos cuenta el sonido de la lluvia y el canto de los yigüirros.

Costa Rica puede llegar a ser la semilla de una nueva generación, ya que por fin la cultura está ocupando el lugar que se merece en la sociedad. Se está fortaleciendo la inversión en cultura que ha realizado el estado de las últimas decadas. Hay un reconocimiento auténtico, digno y respetuoso desde todos los sectores de nuestra sociedad. Este ambiente ha permitido iniciar el trabajo en varios campos como educación, seguridad ciudadana, prevención del delito, turismo cultural, generación de empleo, empresas culturales y acceso de la cultura en todos los puntos del pais.

Así será posible generar un cambio: invirtiendo en el ser humano por encima de lo material, utilizando al arte como lenguaje superior de comunicación, que genere concertación, autoestima y darle asi su cuota de poder al pensamiento, a la imaginación, a la solidadaridad y al amor propio. Es básico trabajar de nuevo unidos por medio de una fe compartida, orgullosos de conservar nuestro patrimonio histórico y natural, y nuestra elevada vocación democrática de paz. Por una sociedad que recoja y luche por un proyecto común, sin partidismo político, que pueda estructurar la democracia solidaria, justa y fraternal. Una sociedad que aprenda a desprenderse un poco de sus propios intereses personales, y que recupere los valores de su identidad compartida para lograr un estado de bienestar común.

Proponemos trabajar con la juventud, involucrarla de nuevo en sus deberes pero también sus derechos, como los espacios de opinión y expresión. Crear centros de artes, deportes y de ciencias en todo el país paralelos a la enseñanza formal. Identificando a los lideres locales, comprometiendo a las altas autoridades políticas nacionales y municipales, a la cooperación internacional, a los empresarios, a los maestros, a las iglesias y toda la sociedad, para que todos entendamos que invertir en cultura y juventud es invertir en desarrollo, que el acceso universal a la cultura de calidad es elemento imprescindible de progreso y que un país con jóvenes amantes de su propia cultura y tradicion, tiene asegurado su futuro.

Manuel Obregón.
Ministro de Cultura y Juventud.
mobregon@mcj.go.cr