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24 de Octubre de 2012

Deja que florezca tu guerrero interior

La historia de los naguales comienza con nuestros ancestros los Toltecas, heredando este conocimiento a los Aztecas, quienes creían que todos los seres humanos estamos destinados a ser Guerreros; pero no de esos que conocemos ahora, para los verdaderos Guerreros Aztecas la lucha más importante es despertar su conciencia para hacer florecer su corazón.

Hay dos energías distintas y complementarias que coexisten en nuestro cuerpo desde nuestro nacimiento y nos acompañan en el camino para convertirnos en Guerreros: el Tonal y el Nagual.

El Tonal habita en nuestro lado derecho, es la consciencia racional y cotidiana; es nuestro lado social. Todo cuando sabemos y hacemos como personas, es obra del Tonal.

El Nagual habita en nuestro lado izquierdo y es la parte de nosotros mismos que no conocemos; es el lugar de donde provienen la creatividad y los sueños. Todo lo que podríamos lograr como personas, nuestra energía potencial, proviene del Nagual.

Nuestro Yo Guerrero sólo puede evolucionar si logramos armonía y equilibrio entre estos dos lados, ya que cada uno de ellos se sustenta en el otro.

De acuerdo con la tradición prehispánica los naguales pueden materializarse en animales o seres de poder convirtiéndose en espíritus guías y protectores que se manifiestan en nuestros sueños.

Así cada uno de nosotros tiene tres naguales: el primero nos escoge en el momento de nuestra concepción, el segundo se nos designa en nuestro nacimiento y el tercero se empieza a desarrollar después de los 40 años y nos acompañará el resto de nuestra vida.