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18 de Enero de 2013

Democracia cultural

¿Por qué es importante para la sociedad costarricense llevar a cabo este proceso?

Venimos trabajando en la creación de una Política Nacional de Cultura, para dotar al Estado costarricense de una herramienta, que oriente con claridad la formulación de los planes de gobierno, y de los planes estratégicos del sector cultura, a nivel nacional.

Como ustedes saben, una política se propone para resolver una problemática en particular, en este caso para promover soluciones a los problemas de la interacción cultural en Costa Rica. Como por ejemplo la falta de estímulos a la innovación y la creatividad, o la falta de reconocimiento de la dimensión productiva de la cultura. Una política pública supone el consenso social para la trasformación de una realidad, por encima de los ciclos electorales, pero dando condiciones para su continuidad en el tiempo.

¿Por qué una Política Nacional de Cultura y una Ley General de Cultura?

Porque necesitamos un marco orientador que promueva la trasformación social requerida y un mandato jurídico que proteja su cumplimiento. Costa Rica posee una desarticulada normativa legal en este ámbito, y por esto requiere de una Ley de Cultura que proteja y estimule la función que cumple la cultura en el desarrollo de nuestra sociedad.

Del proceso de consulta realizado hasta momento, se desprende que requerimos promover en el país, el reconocimiento la cultura como un derecho humano esencial, y la cultura como dinamizadora del desarrollo. Por lo tanto, el Estado tiene el deber de garantizar este derecho y el deber de promover la cultura como fuente de desarrollo social, humano y económico.

De esta manera se ha desprendido la necesidad de abordar al menos cuatro ejes de acción estratégica: 1) el fortalecimiento institucional, porque el Ministerio de Cultura y Juventud necesita ajustarse a los requerimientos de la época, incluyendo la necesidad de propiciar la descentralización, en beneficio del desarrollo local de las diferentes regiones del país y de los gobiernos locales; 2) la creación de mecanismos que promuevan el acceso, la inclusión y la participación equitativa de las personas en la vida cultural; 3) la promoción y protección de la diversidad de expresiones culturales y del basto patrimonio cultural costarricense; y 4) la creación de mecanismos que promuevan la dinamización económica de la cultura, porque ya está más que reconocido internacionalmente, que la cultura además de identidad, sentidos y valores, también genera economía.

La manera en que se dará cumplimiento a estas metas, se definirá a través del Plan de Acción que estaremos diseñando una vez tengamos aprobada la Política, y que estipulará las áreas de atención prioritarias.

En varios países latinoamericanos, como por ejemplo Colombia o Brasil, la implementación de políticas públicas de cultura y su correspondiente legislación cultural, están dando importantes beneficios a las poblaciones específicas y a la ciudadanía en general, porque se visualiza la cultura como fuente que genera cohesión social, resolución de conflictos y procesos de construcción de paz, así como la mitigación de la discriminación y de la pobreza.

Nuestra sociedad ha experimentando cambios vertiginosos en todos los campos, los cuales han modificado los patrones y valores culturales de esta sociedad, que inducen a la institucionalidad a replantearse nuevos desafíos a la luz de esos cambios.

Coexiste en el país una gran diversidad de expresiones artísticas y culturales, que se manifiestan a través de distintos modos de acción. Por tanto, debemos trabajar para el fortalecimiento, el respeto y la protección de la diversidad cultural, ya que esta no solo amplía las posibilidades de empleo y participación de las personas, sino que también, brinda riqueza e inyecta dinamicidad a los pueblos, estimulando la creatividad y la innovación.

Es tiempo de romper viejos paradigmas y esquemas. En el pasado se ha entendido la cultura únicamente como la expresión de las bellas artes, pero hoy en día hemos ampliado este concepto, y como ha definido la UNESCO: "La cultura… puede considerarse… como el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan una sociedad o un grupo social. Ella engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales del ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias."

Desde esta perspectiva, la cultura la creamos todas las personas, independientemente de la etnia, género, edad, o condición social a la que pertenezcamos. Por tanto, una política cultural debe reflejar las aspiraciones y necesidades de su propia sociedad.

Por eso decimos que entre más cultura menos violencia. La cultura no es un gasto público, es más bien una inversión social. Por eso decimos que invertir en cultura es invertir en la gente.

Es por esta razón que venimos desarrollando este proceso de manera participativa, consultando a los diferentes grupos que componen la diversidad cultural costarricense. En este sentido, cabe destacar que es la primera vez que este Ministerio convoca a la mayor parte de los sectores y poblaciones del país, para construir juntos el futuro rumbo del sector cultural.

Por otra parte, la Política Cultural de Integración Centroamericana insta a los pueblos de Centroamérica a “Fomentar el desarrollo responsable de las industrias culturales y creativas para obtener metas de desarrollo humano y sostenible, y fortalecer la autonomía económica del sector cultura”.

Por ejemplo en Costa Rica ya estamos realizando esfuerzos de investigación con la cooperación internacional de la AECID, el Gobierno de Colombia y la participación del Banco Central, el INEC, el Estado de la Nación, y el Instituto Tecnológico, para la creación de una Cuenta Satélite de Cultura y la medición del impacto de la cultura en la economía a nivel nacional. Este proceso también se está articulando a la construcción de la Política Nacional de Cultura.

Esto es sin duda un tema muy complejo, que requiere atravesar diferentes etapas, y sobre todo, de una constante estrategia de sensibilización social y política. Es un proceso que no puede desplegar el Ministerio de Cultura y Juventud de manera aislada. Esto es una corresponsabilidad compartida con los otros sectores, incluyendo el aporte que los medios de comunicación puedan brindar en la sensibilización social requerida.

En síntesis, podemos decir que este proceso aboga por fomentar las condiciones para la práctica de una democracia cultural, en el sentido de la participación, no solo desde el punto de vista simbólico, sino también en la expresión y creación de bienes culturales, y especialmente en los mecanismos establecidos para la toma de decisiones.

Nos queda un camino arduo por recorrer, pero mantenemos la certeza de poder llevar estas metas a buen puerto, dada la trascendencia que engloba, y por el beneficioso impacto social que aportará a la vida cultural de los costarricenses.